Gestores de contenidos

Hace un par de días llamé a un amigo y lo encontré trabajando con el ordenador intentando montar una web. No es informático: trabaja de guía turístico y quería montar una página para ofrecer sus servicios. Había contratado alojamiento, un dominio, y estaba empezando a editar un index.html para la página inicial. También había “adquirido” una copia de Dreamweaver y pensaba montar su sitio web a mano, con esa herramienta.

Creo que le llamé justo a tiempo, porque montar una web así hoy en día es una locura. Merece la pena si quieres algo muy especial y tienes dinero para que te lo haga una empresa especializada, pero para un negocio personal el trabajo es tremendo, el mantenimiento va a ser horrible, y las funcionalidades mínimas. Le recomendé que instalase un CMS y se dedicase a cambiar el diseño y a generar contenido. Como no tiene ni idea de lo que es un CMS, quedé en que se lo explicaría en un correo y le mandaría algunos ejemplos de lo que se podía hacer. Como ya tengo página personal (montada también sobre un CMS) voy a aprovechar para escribirlo aquí y así lo tengo listo para cuando algún otro amigo decida meterse en estos líos.

Qué es un gestor de contenidos

Lo primero es contar lo que es un gestor de contenidos. En la wikipedia hay algo de información, que yo resumiría en lo siguiente: al final, en Internet todo el mundo quiere hacer lo mismo: montar una tienda online, crear un blog, publicar un periódico… Lo que sucedía al principio es que cada uno preparaba su aplicación específica. Si el tendero del barrio quería tener una página web, contrataba a una empresa que se la diseñaba y programaba (y que le costaba un dineral). Si alguien quería una página personal, la editaba a mano e iba incluyendo cosas. El problema de esto es que se repetía mucho trabajo, ya que, aunque duela reconocerlo, todas las tiendas en internet son parecidas y todas las páginas personales, blogs, etcétera tienen la misma funcionalidad.

Como esto era así, en un momento dado alguien tuvo una idea genial: preparar un programa que se pudiese reutilizar para diferentes páginas web. Permitía configurarlo (cambiar menús, añadir artículos, ocultar/mostrar diferentes secciones…) y cambiar el diseño (colores, tipos de letra, etc…). Si alguien quería crear una página web, no tenía que programar nada: sólo instalar el gestor de contenidos y dedicarse a editar los contenidos (añadir artículos e información) y a cambiar el diseño para dejarlo a su gusto. Utilizando un mismo programa, se podían crear dos webs totalmente diferentes y personalizadas. Por ejemplo,  esta web y esta otra utilizan el mismo programa base.

Esto sería, simplificándolo un poco, un gestor de contenidos o CMS.

Utilizar un gestor de contenidos a la hora de montar una página web en vez de programarla desde cero nos da las siguientes ventajas:

  • Tiene mucha funcionalidad incluida desde el principio, sin tener que programar nada.
  • Se administra desde Internet: no hace falta ningún programa especial (ni comprarlo, ni instalarlo) y lo puedes hacer desde cualquier ordenador con conexión.
  • Es muy sencillo añadir y modificar contenido sin romper nada.
  • Es estándar, por lo que puedes encontrar mucha información en Internet (foros, tutoriales) y en un momento dado, es más sencillo encontrar a alguien que te eche una mano
  • Se puede configurar para que el diseño sea propio (menús, secciones, etc.) . Además, mantiene la coherencia de diseño en todo el sitio web.
  • Son ampliables. Si necesitas una funcionalidad que no viene “de serie”, se puede añadir mediante módulos o plugins. Hoy en día hay plugins para todo en los principales CMS: desde foros, a tiendas virtuales o galerías de fotos y vídeo.

Lo malo… bueno, lo malo que se me ocurre es lo siguiente:

  • Son difíciles de personalizar más allá de los límites que proporciona el gestor de contenidos: por ejemplo, si un gestor de contenidos no permite configurar la posición de los menús, y queremos que en nuestra página. Si nos emperramos en hacer algo para lo que el gestor de contenidos no está preparado, podemos volvernos locos.
  • Al ser aplicaciones estándar, están más expuestas a fallos de seguridad: si alguien descubre un fallo en la aplicación, lo podrá usar en muchos sitios web.  Aunque también es verdad que esas aplicaciones suelen ser más seguras porque se depuran mucho más los errores.

Para montar la página de un pequeño negocio, o una página personal, las ventajas de un CMS superan con creces a los inconvenientes.

Qué gestor de contenidos utilizar

Lo primero, hay que saber qué gestores de contenidos hay.

Para sitios web de propósito general (sería el caso de mi amigo):

Para blogs y páginas de publicaciones:

Los motivos para elegir uno u otro pueden ser muy técnicos (rendimiento, extensiones disponibles, posibilidad de gestionar varios sitios web, etcétera). No he hecho un análisis a fondo de los diferentes gestores, pero he probado Joomla y la verdad es que me siento muy cómodo con él. He oído comentarios sobre que Drupal está mejor hecho “por dentro” (pero también que era mucho más complicado de utilizar al principio) y que TextPattern es mucho más elegante y limpio en el código que genera. A pesar de eso, mi recomendación personal para mi amigo sería utilizar Joomla: es razonablemente potente y sencillo de utilizar, y para lo que el quiere, tiene de sobra. OJO: la versión 1.0 da problemas en alojamientos compartidos, es importante utilizar la versión 1.5

Cómo utilizar un gestor de contenidos

Es lo más sencillo del mundo: instalar el gestor de contenidos, personalizarlo y añadir contenido a la web.

Para instalar un gestor de contenidos necesitamos que el proveedor de alojamiento nos proporcione dos cosas: soporte para PHP y soporte para base de datos; estas dos cosas las ofrecen prácticamente todas las empresas. La instalación suele consistir en dejar caer unos ficheros en el servidor, preparar una base de datos (que suele ser mySQL) y acceder al sitio web donde se muestra una pantalla de configuración que nos pide los datos adicionales y nos va guiando hasta que tenemos todo listo. Este proceso no suele costar más de diez minutos, aunque si es la primera vez, puede que necesites dos o tres horas para dejarlo todo en su sitio.

Personalizarlo es algo más complicado, ya que en este paso es donde vamos a definir el aspecto final que tendrá la página web. Lo bueno es que podremos dedicarle el esfuerzo que queramos. Recién instalado el gestor de contenidos ya tendremos una página web funcional. A partir de ahí, podemos descargar e instalar sin mucho esfuerzo alguna plantilla que mejorará bastante el aspecto (aquí, por ejemplo, hay un buen directorio de plantillas joomla).  Luego, se puede modificar esa plantilla o crear una nueva para que nuestra página se muestre como queramos.

Por último, lo que más faena tiene, es dotar a la web de contenido: escribir artículos, poner cosas interestantes, hacerla atractiva para la gente que queramos que la visite. Pero eso es algo que tenemos que hacer de todas formas, usemos el gestor de contenidos o no.

Todo esto, que suena muy complicado, no lo es tanto. Lo mejor es probar a instalarlo, jugar un poco con el gestor y acostumbrarse al manejo. Joomla Spanish es un buen sitio para empezar.También es buena idea leer algún tutorial como este. Una forma sencilla de probar joomla es instalarlo en el propio ordenador, pero quizá nos complique más la vida (hay que instalar un servidor web, un servidor de bases de datos, php…) así que creo que es más sencillo probar directamente en el servidor.

A partir de aquí, como casi todo lo de informática, hay que empezar a probar, jugar con el gestor de contenidos y empezar a experimentar y a equivocarse. Siempre vamos a perder menos tiempo que haciendo la web desde cero.

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